El 14 de febrero fue el día de los enamorados del
arte japonés "sumi-e". Una cita preparada por el "Ressò de
japonisme" en la Sala Hortensi Güell del Centre de Lectura de Reus, guiada
por la artista y maestra Anna Maria Llagostera.
El taller se iniciaba con unas pinceladas breves
pero concisas, sobre la historia y la técnica artística del sumi-e (literalmente "pintura/camino
de la tinta negra"). De origen chino e inspirado en la filosofía taoísta,
llegaría a Japón durante el siglo XIV acogido por el buddhismo zen. Teniendo en
cuenta la base moral e intelectual de este arte, la naturaleza y su observación
ocupan un papel central; y la ejecución del mismo, un ritual en el que nuestra
respiración y el ligero movimiento de nuestros cuerpos interactúan con el
soporte que trabajamos.
La maestra Llagostera enfatizó que la práctica del sumi-e se trata de captar un instante
tan frágil como sencillo, aceptando nuestra expresividad más natural y evitando
cualquier acto forzoso que se aleje del "aquí y el ahora". La suavidad de sus palabras y la tranquilidad que
transmitía, no solo había contextualizado el taller al grupo de 10 mujeres que
asistieron, sino que había creado una armoniosa e idónea atmósfera para que se
dieran los primeros trazos.
Instantánea en el momento introductorio del taller |
La atención se dirigió después en las diferentes
herramientas que había preparado para cada una de ellas: un cuenco transparente
para la tinta china líquida, un cuenco negro para el agua, un pincel oriental y
una ramita que representaba la estética wabi-sabi
(inspirado en las imperfecciones que se hallan en la propia naturaleza).
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Diferentes herramientas que disponía cada participante |
La orquídea, el bambú, el sakura (flor de cerezo) y el crisantemo son las cuatro figuras
principales del sumi-e, de las cuales
y por la duración del taller (tres horas), se pudieron practicar las dos
primeras en estadios diferentes para familiarizarse con esta expresividad artística.
La primera de ellas, como primer contacto, se
trabajó sobre un papel de diario. Con el pincel agarrado por el pulgar y el
índice, y con el codo alzado sin apoyar, se dibujaba una espiral cuadrada en el
que se podía observar su profundidad a partir de de la intensidad de la tinta
china, ésta se iba difuminando en función de la intensidad que se le aplicaba
en el trazo. La artista guió a cada una de las participantes para que pudiesen
sentir el movimiento suave, la energía y la disposición requerida.
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Siguiendo el trazo de Anna M. Llagostera |
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Concentración y pasión unidas por el pincel |
En el segundo paso, la tarea consistía en generar
movimientos circulares, creando redondas y redondas laterales. Era el paso
previo para realizar las hojas de las orquídeas salvajes.
Una vez dominado el trazo circular, se daba el
primer paso a la representación floral completa. Unas presiones iniciales para
los pétalos, un trazo espontáneo para las hojas y una adicional y seca sacudida
del pincel para un ulterior dinamismo a la obra.
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El jardín de tinta empezaba a florecer |
Con una sensación caligráfica en vez de pictórica, se
cambió el soporte por un DN4, para así poder apreciar las sutilezas. El papel
satinado del DN4 permitía observar mejor el volumen de los pétalos de la
orquídea. El ejercicio se repetía dos veces, absteniéndose del monitoreo en la
segunda ocasión y floreciendo así la personalidad de cada una.
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Sonrisas entre trazo y trazo |
A continuación, el papel croquis de 100 gramos reemplazaba
el DN4, ofreciendo nuevas perspectivas de la orquídea a través de su característica
mate.
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Nuevo soporte, nuevas expresiones |
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Tinta y serenidad |
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Satisfacción en lo austero, en lo instantáneo |
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Ejemplo del bambú |
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Elaboración y asesoramiento |
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Atención minuciosa |
Finalmente, fue el paso al papel de arroz de 16
gramos de peso que daba por acabado el taller.
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Últimos instantes del taller |
La agradable sensación que se respiraba al finalizar
el taller fue parecida a cuando uno acaba una larga jornada de meditación.
Desde mi perspectiva, es de agradecer el enorme esfuerzo de Anna Maria
Llagostera por su laconismo y la cantidad de tareas que realizó en un corto
espacio de tiempo en una actividad que requiere tranquilidad y continuas pausas
para la reflexión. No obstante y a pesar de estos obstáculos, consiguió
transmitir la filosofía del sumi-e de
forma apasionada; tanto que al final no pareció un taller, sino un ritual.
Para seguir a la artista, aquí podréis seguir su página oficial ART&SUMI-E.