El
20 de marzo de este año empezó la primavera en el hemisferio norte, llegando a
la misma vez, tanto en España como en Japón. Entre las diferentes actividades
culturales que se hicieron para recibir esta estación en Reus, algunas tenían
una clara identidad nipona; como claro ejemplo de la pasión que se siente por
este país desde nuestra ciudad.
Es
una estación del año muy importante para Japón, especialmente por el Hanami . En
este festival se celebra el florecimiento de los cerezos y el eco de su
importancia llegó en algunos titulares españoles con la primera visita
diplomática de los actuales Reyes de España (Felipe VI y Letizia): "Los
cerezos en flor japoneses reciben a los Reyes de España" o
"Viaje a los cerezos en flor" .
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Japoneses disfrutando del hanami |
La
variedad climática y la extensión del país japonés, permite una amplia
vegetación y contemplación de su propia naturaleza; venerada por sus
principales religiones: el sintoísmo y el buddhismo. En la mitología sintoísta
se comprueba esta sacralización a través de Izanagi e Izanami, los dioses que
crearon las islas japonesas y de cuya unión surgieron "cascadas, montañas,
árboles, hierbas y el viento".
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Promontorios rocosos en Meoto Iwa que representan, según el sintoísmo, a Izanagi e Izanami |
A
lo largo de la historia, Japón desarrollaría diferentes técnicas propias para
el cuidado y contemplación de la naturaleza, de los cuales hemos podido ver
tres de ellas en Reus: los bonsáis,
el ikebana y los kokedama. En esta entrada, hablaremos del primero y su impacto en
nuestro país y en nuestra ciudad.
Etimológicamente,
bonsái significa "cultivo en bandeja" o "árboles en
maceta" (según la traducción) ,
cuyo origen se sitúa en el siglo VII en China; técnica artística que llegaría a
Japón en el siglo XII. A pesar de las relaciones que tuvieron las potencias
europeas con China y Japón en los siglos XVI y XVII, no llegarían estas
técnicas a Europa hasta su apertura forzosa en el siglo XIX a través de las
Exposiciones Universales. Un fenómeno que no empezaría a popularizarse hasta la
segunda mitad del siglo XX.
En
España, el expresidente Felipe González, pocos meses después de llegar a la
Moncloa, empezó a mostrar interés por los bonsáis, convirtiéndose así en la
primera gran personalidad española que seguía y se formaba en este arte. Esto
conllevó ciertas simpatías en sus visitas diplomáticas al Japón, siendo el
primer extranjero nombrado miembro honorario de la Asociación Japonesa de
Bonsáis .
En
sus inicios, solo las esferas más altas de la sociedad podían cultivarlos, así
que estuvo relacionado con la aristocracia durante largo tiempo.
Afortunadamente en la actualidad, todas las clases sociales pueden disfrutarlo,
propiciando la formación de diferentes asociaciones que compartieran esta
afición milenaria.
En
nuestra ciudad, se fundó en 1995 el "Club Bonsai Reus", una de las
entidades de más prestigio de la provincia por su pasión e implicación
profesional y social. Uno de los ejemplos lo encontramos en la "XXI Mostra
Catalana de Bonsai" que tuvo lugar entre el 22 y 23 de abril en el antiguo
hospital San Juan de Reus. Estuvo organizado por dicha entidad y "Reus
2017 Capital de la Cultura Catalana", certamen en el que participaron un
total de 15 entidades que venían de las cuatro provincias catalanas .
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Cartel de la "XXI Mostra Catalana de Bonsai" |
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Logo de "Club Bonsai Reus" |
Estuvieron
tres días preparando la exposición (vídeo del montaje) con una organización exquisita y armónica.
En la misma entrada, te daba la bienvenida un camino de árboles y cañas de bambú que acababa en un arco Torii de
dos metros de altura, ladeado por dos jardines zen.
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Entrada al hall del antiguo hospital |
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Torii con sendos jardines zen |
En
los templos sintoístas, el arco Torii
lo encontramos en las entradas, separando el espacio mundano con el sagrado;
así que al cruzar esta frontera espiritual, el visitante se alejaba del
bullicio de la calle y se adentraba al silencio que invocaba cada uno de los
bonsais que rodeaba el recinto y al propio espectador. Los movimientos se
ralentizaban: un hombre regalaba una suave mirada a la rama de un olivo, una
mujer mostraba un gesto de admiración por las hojas de un pino, una pareja
señalaba con apreciación la raíces de un membrillero...
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Vista parcial de la primera y segunda planta de la exposición |
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Una de las perspectivas del bonsai |
Todos
ellos, alzados por diferentes soportes y maceteros, sin perder un ápice de su
grandeza y belleza. Cada uno contaba con una placa plateada sobre un soporte de
madera que indicaba su nombre, identificados también con el cartel de la
asociación a la que pertenecen.
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Enebro en un soporte de madera |
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Olmo con una maceta adornada de elementos vegetales |
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Soporte de madera con dos muestras (olivo a la izquierda) |
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Junípero en un macetero adornado con grullas |
La
segunda planta también estaba ocupada y aquellos bonsais que estaban situados
al borde del mirador central, tenían un cuadro propio donde aparecían representados
por el artista Juan Cotano Risco. En este espacio, habían unos asientos libres
en el que algunos aprovechaban para descansar y seguir observando la elegante
distribución de los protagonistas.
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Vista general de la segunda planta |
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Bonsai y su representación por Juan Cotano |
Como
anexo a la exposición central, en el pasillo de la primera planta, habían dos
alargadas mesas ocupadas con cerámicas elaboradas por la artista Montse Montoya,
decoradas con diferentes motivos vegetales y de todo tipo de formas. Al final,
encontrábamos a la "Asociación Amakuni" con su templo para probar fortuna
con los omikuji (papeles de la
fortuna), teniendo a su derecha un pequeño stand de productos japoneses y a su
izquierda, otra mesa para jugar al Tokaido (tratado en una entrada anterior). En este mismo espacio se encontraban otras dos pequeñas mesas con bonsais que se podían adquirir.
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Mesa con cerámicas de la artista Montse Montoya |
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Templo de Amakuni |
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Jugadores en una partida del Tokaido |
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Mesa de bonsais en venta, delante del espacio de la Asociación Amakuni |
Mientras
duró la exposición, en la sala de actos de la primera planta, hubieron
programados una serie de talleres, mesas redondas y charlas que trataban la
jardinería japonesa; entre estas actividades, destacamos la de Ikebana impartida por Marta Ferré. De esta forma, se añadió un carácter formativo y participativo para
todos aquellos interesados.
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Uno de las actividades que se realizaron en la sala de actos (foto extraída de Oliana Bonsai) |
Como
valoración final, durante este fin de semana, tuvimos la oportunidad de gozar una vez más del bonsai en nuestra ciudad e impregnarnos de cada una de las virtudes que lo
caracterizan: shin-zen-bi (verdad,
bondad y belleza).
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Una de las tantas parejas que se fotografiaron con el Torii para inmortalizar la visita |
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